Estrés y aprendizaje

Estrés y Aprendizaje

Ahora comenzamos el nuevo curso, vuelta a las rutinas y vuelta, para muchos niños a un verdadero calvario por tener que enfrentarse todos los días a sus dificultades, sus miedos, inseguridades…

Imagínate, tu como adulto, todos los días te exigieran correr o hacer deporte muy exigente en el trabajo, cuando eres asmático y jamás has conseguido disfrutar del deporte, por tus dificultades y miedos a tener una crisis. ¿Cómo llegarías todos los días al trabajo? ¿Crees que tu hijo podría sentirse así en algún momento?

Cuando nuestro entorno nos exige hacer cosas para las que aún no tenemos capacidad ni estamos preparados, nos genera estrés. Este estrés se convierte en algo negativo, malo, porque nos paraliza.

¿Podemos aprender con estrés? El estrés es algo positivo, pero como todo, en su justa medida, podemos entenderlo en este caso como un sinónimo de motivación. ¿Cómo afecta el estrés en el aprendizaje?

 

  • No tener nada de estrés nos lleva a la inactividad (si lo tenemos todo resuelto y nos sentimos cómodos, ¿para qué ponernos en marcha y buscar actividades nuevas?)

Si esto lo llevamos al aprendizaje en niños y adolescentes, el resultado que tenemos es la pasividad, no sentirse motivado para aprender. Esto puede ocurrir cuando los alumnos/as sienten que lo tienen todo perdido, ya no hay nada que hacer. El círculo de personas de mi alrededor ya saben que no podré con esto, así que ¿para qué lo voy a intentar? no voy a poder.

Nivel bajo de estrés → nos aleja de la oportunidad de poder aprender

 

  • Nivel medio de estrés es el que nos permite sentirnos activos, capaces de poner en marcha nuestros recursos y lo que sabemos para conseguir metas. Es el nivel óptimo para poder aprender, porque ya de base tenemos curiosidad, motivación y sentimos que somo capaces de poder enfrentarnos a ello.

Es un momento en el que nuestras capacidades cognitivas (atención, percepción, memoria…) están activas y además son capaces de funcionar correctamente, porque no es un estrés que nos bloquea, sino que nos abre puertas al conocimiento.

Nivel medio de estrés → nos permite aprender

 

  • Nivel alto de estrés nos lleva también a la inactividad o a la sobre actividad pero sin una meta clara, por lo que no sabremos canalizar bien ese estrés.

Niveles altos de estrés nos paralizan tanto psicológicamente como físicamente.

Psicológicamente porque nos sentimos sobrepasados y nuestras capacidades cognitivas no van a funcionar correctamente porque van a estar saturadas y esto nos puede llevar al bloqueo. Algunos ejemplos:

  • Alumnos/as que en los primeros cursos de primaria les piden hacer problemas matemáticos, pero no saben enfrentarse a ellos. Esto les lleva a ir aprendiendo que no son capaces de hacerlos y que nunca lo conseguirán. Estos pensamientos les afectan a habilidades como la atención o la memoria. Al no poder concentrarse, no van comprender correctamente el texto (el vocabulario, las construcciones sintácticas de las frases…)

  • Alumnos/as de la ESO que tiene que enfrentarse a un exámen de una asignatura que es compleja para él/ella. La inseguridad que siente por no sentirse capaz de enfrentarse y el estrés que le genera le puede provocar un bloqueo y no saber enfrentarse al exámen. En este caso un nivel alto de estrés no le permite utilizar sus recursos cognitivos de una manera funcional para poder recuperar la información que ha ido reteniendo en sus horas de estudio.

Por otro lado, altos niveles de estrés tiene efectos negativos a nivel físico. El corazón y la respiración se aceleran, lo que genera sensación de angustia y desequilibrio. Hace que nos sintamos nerviosos y esto nos lleva a no descansar bien por la noche y todo esto se refleja durante el día en nuestras actividades. Además, vivir en estado de alerta constante genera mucho desgastes físico y emocional, somos más susceptible a cualquier cambio inesperado, generando en nosotros más angustia, y nerviosismo aun.


Todo esto nos lleva a sacar una conclusión, los alumnos/as deben trabajar con un nivel óptimo de estrés, que le permita aprender. Por lo que se trata de identificar qué necesidades tiene cada uno (de manera individual, sin comparar con otros alumnos/as) y trabajarlas. No hay más que conocer nuestras limitaciones y capacidades, y así potenciarlas.

Se acerca la vuelta al cole

Se acerca la vuelta al cole

Para muchos ya comienza la cuenta atrás, el cole cada vez está más cerca. El verano ha sido para los niños un tiempo de descanso, romper rutinas, pasar más tiempo con la familia.

Todo este tiempo es muy enriquecedor para nuestros hijos/as, aunque el verano parezca muy largo. Los/las niños/as estás bajo una gran presión exigencia durante 9 meses al año (piensa un momento qué te ocurriría a tí como adulto tener esa presión y evaluación constante).

El verano tiene muchas ventajas para ellos como:

  • Dedicar tiempo al juego libre

  • Dar rienda a la imaginación porque tienen tiempo

  • Tener momentos para aburrirse y así tener que buscar un entretenimiento

  • Pasar todo el día con las personas más importantes de su vida

  • Poder pasar tiempo sin demostrar mis conocimientos y si hago bien todo lo que me exigen

  • Aprender mediante el juego y no solo a través de la lectura y el estudio

Igual que el verano es un momento de relajación y recuperar energías para los adultos, los niños también necesitan de todo esto y olvidarse un poco de las actividades extraescolares que le ocupan toda la tarde, de los deberes, de madrugar todos los días o de tener todos los deberes perfectamente hechos para que no les pongan un negativo.

Sin embargo, dentro de poco tocará recuperar todas estas rutinas y hábitos, pero ¿cómo pasamos de ser totalmente libres durante tantos días a tener que llevar un horario y unos objetivos sin que nos cueste trabajo ni enfados?

Es recomendable volver progresivamente a las rutinas, para ir integrándolas poco a poco sin que se haga tan cuesta arriba para el niño y para los adultos:

  • Comenzar a madrugar algunos días de la semana

  • Dedicar ciertos días de la semana a recordar algunos conceptos del cole (hacer cuentas, problemas…)

  • Leer algún día de la semana

  • Hacer manualidades (como actividad preparada)

  • Visitar a los amigos del cole

  • Como dentro de poco comenzará el cole, hay que recordarlo y pensar en todo lo qué hacíamos cuando estábamos en el cole y las actividades extraescolares a las que íbamos

  • Establecer poco a poco horarios de comida, merienda, cena, tablet, ir a la cama….

  • Preparar el material escolar para que de este modo vaya comprendiendo que hay que volver al cole y que este momento no tiene porqué ser angustioso.

  • Permitir que durante el día esté con otras personas de la familia o amigos ( para ir familiarizándose al no estar en casa todo el día y con personas muy cercanas a él/ella)

¿Qué es la Dislexia?

¿Qué es la dislexia?

Es un trastorno de origen neurológico, sin  otra causa física, cognitiva, emocional o ambiental que explique las dificultades en el aprendizaje. Comienza a observarse en el colegio o escuela, en Educación Primaria.

Características de la Dislexia

  • La dislexia evolutiva se diagnostica en personas con un cociente intelectual normalizado.
  • Puede estar ligada a un retraso simple del lenguaje (RSL), Trastorno específico del lenguaje, o muestran un retraso fonológico (dificultad para pronunciar algunos sonidos).
  • Déficits más comunes:
    • Procesamiento fonológico: es un procesamiento meramente auditivo, tanto discriminación, categorización y manipulación mental, del lenguaje oral. Esto dificultará el aprendizaje de la lectura.
    • Correspondencia grafema- fonema, no encontrando relación y retrasa la automatización tanto de la Codificación como de la Decodificación.
    • Uso forzado de recursos cognitivos para compensar los déficits. Como la memoria operativa meramente para codificar el lenguaje, reduciendo la capacidad para almacenar la información.
    • Expresión oral
    • Memoria verbal
    • Discriminación de sonidos y fonemas
    • Categorización de los fonemas

¿Cuál es el origen de la dislexia?

Base neurobiológica, se crean conexiones disfuncionales, mostrando áreas del HI (hemisferio izquierdo) con actividad algo anómala. Sin embargo, existe una sintomatología muy variada.

¿Cómo detectar y diagnosticar la dislexia?

No se recomienda su diagnóstico antes de los 8 años, cuando ya las habilidades lectoescritoras están más consolidadas. Sin embargo, eso no quita la posibilidad de recibir intervención psicopedagógica específica para compensar algunas dificultades que se han ido observando en el desarrollo.

La dislexia puede ir asociada o no a otras Dificultades del Aprendizaje.

¿Qué podemos observar?

  • Confusión entre símbolos

  • Conductas alteradas como la postura, la presión del lápiz, orientación de símbolos…

  • Dificultad para asociar los símbolos a conceptos y nombres.

  • Parecen más inmaduros en relación a su capacidad de aprendizaje.

¿Qué hacer si mi hijo/a puede tener Dislexia?

Si en el colegio y en casa se han detectado alguna de estas dificultades, significa que es muy recomendable comenzar a trabajar ciertos aspectos con su hijo/a. 

La intervención psicopedagógica va a ser básica para ayudarle a comenzar a entender elementos del lenguaje, que hasta ahora para él/ella han sido un jeroglífico. Se trata de un proceso de reeducación y adaptación a su necesidad real, sin compararlo con otros compañeros/as. Además de poder tratar aspectos de tipo emocional, como la autoestima y su sentimiento de competencia.

¿Tenemos necesidades psicológicas?

La respuesta es SÍ, todos tenemos necesidades psicológicas.

Al igual que necesitamos cubrir ciertas necesidades para poder sobrevivir como son comer, beber o dormir, también necesitamos cubrir ciertas necesidades psicológicas que son básicas para sentirnos bien y felices.

Vivimos dentro de una sociedad que está formada por personas, grupos, organizaciones… con las que interaccionamos, e intentamos integrarnos y adaptarnos, y así sentirnos aceptados.

Las necesidades psicológicas básicas son las siguientes:

Necesitamos sentirnos aceptados a la vez que únicos como persona. Para ello tratamos continuamente de cubrir las siguientes necesidades psicológicas básicas:

Sentirnos útiles:

Queremos ver y sentir que lo que hacemos tiene consecuencias positivas en nuestro entorno. Somos capaces que provocar cambios buenos a nuestro alrededor.
(Los niños/as necesitan que les recordemos que hacen bien las cosas y que además eso nos gusta de ellos. De esta forma van a sentir que les tenemos estima y les valoramos)

Una forma de cubrir esta necesidad en el colegio es mediante la Técnica del Boli Verde

Relacionarnos con nuestro entorno:

Queremos sentir que quienes nos rodean nos tiene en cuenta, y además, podemos contar con ellos cuando lo necesitamos.
(Poder escuchar a un niño/a desde su necesidad, sin tener en cuenta los prejuicios del adulto como puedan ser: está llamando la atención, es muy caprichoso/a, es un flojo, no entiende el valor de las cosas… Que el adulto haga este esfuerzo va a facilitar una relación más cercana con nuestro hijo/a, porque vamos a confiar en él/ella y viceversa.

Ser autónomos:

Necesitamos sentirnos capaces de hacer cosas por nosotros mismos, sin una ayuda constante de otros. Ser capaces de dejar nuestra huella en otras personas nos hace sentir únicos. Para hay que ser valientes y hacer cosas solos/as, tomar decisiones propias y crear nuestra propia escala de valores.
(En un niño/a es muy importante el desarrollo de la autonomía, a todos los niños les encantan hacer las cosas solitos/as, sin ayuda, y ver que son capaces, igual que lo son los mayores. Sin embargo, los adultos no siempre dejamos que esto pase por diferentes motivos como: es más rápido si lo hago yo, no se ensucia tanto, lo voy a hacer mejor…. Pero nuestros hijos/as necesitan sentir que sus padres tienen la confianza de que lo va a hacer solos/as y bien).

Como podemos ver no hay que tener en cuenta demasiadas necesidades psicológicas para sentirnos bien con nosotros, y también, en el caso de padres, para hacer que sus hijo/as se sientan mejor, más confiados y autorrealizados.